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jueves, 15 de mayo de 2014

Caperucita en Manhattan (Carmen Martín Gaite)



C.S. Lewis dedicó Las Crónicas de Narnia a Lucy Barfield, su ahijada, diciéndole "(…) algún día serás lo bastante mayor para volver a leer cuentos de hadas". Ahora yo también soy lo bastante mayor para decir que ha llegado mi momento de leer este cuento, que no es del todo un cuento pero es fantástico, y que también es real y realista pero tiene magia; que no va de magos ni brujas sino de hadas atípicas, de heroínas, de sueños y de libertad.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El misterio de la cripta embrujada (Eduardo Mendoza)


"Cuando yo nací, mi madre, que otras ligerezas por temor a mi padre no se permitía, incurría, como todas las madres de ella contemporáneas, en la liviandad de amar perdida e inútilmente, por cierto, a Clark Gable. El día de mi bautizo, e ignorante como era, se empeñó a media ceremonia en que tenía yo que llamarme Loquelvientosellevó, sugerencia esta que indignó, no sin causa, al párroco que oficiaba los ritos. La discusión degeneró en trifulca y mi madrina, que necesitaba los dos brazos para pegar a su marido, con el que andaba cada día a trompazo limpio, me dejó flotando en la pila bautismal, en cuyas aguas de fijo me habría ahogado si... Pero esto es ya otra historia que nos apartaría del rumbo narrativo que llevamos. De todas formas, el problema carece de sustancia, ya que mi verdadero y completo nombre sólo consta en los infalibles archivos de la DGS, siendo yo en la vida diaria más comúnmente apodado "chorizo", "rata", "mierda", "cagallón de tu padre" y otros epítetos cuya variedad y abundancia demuestran la inconmensurabilidad de la inventiva humana y el tesoro inagotable de nuestra lengua". 


En un internado de élite de Barcelona una niña desaparece en plena noche cuando, a simple vista, es imposible que tal cosa haya sucedido. El personaje anónimo descrito arriba, paciente de un manicomio, recibe el encargo del Comisario Flores de resolver el complicado misterio a cambio de su libertad. El doctor Sugrañes, su referencia en el sanatorio, está de acuerdo en darle esta oportunidad para que demuestre que puede llevar una vida fuera de esas paredes. 

domingo, 11 de agosto de 2013

Los misterios de Madrid (Antonio Muñoz Molina)

Lorencito Quesada, aquel reportero vocacional del diario Singladura que Antonio Muñoz Molina nos presentaba en El jinete polaco, protagoniza esta aventura que comienza a la hora de la cena de un día normal, un día que Lorencito pensaba que sería como los demás.

La escueta llamada de Sebastián Guadalimar, el notable de Mágina, le cita en la parroquia de El Salvador a unas horas intempestivas para su costumbre. La causa es que alguien se ha llevado de la parroquia al Santísimo Cristo de la Greña, estrella de la procesión del Jueves Santo, a sólo tres semanas del esperado acontecimiento. Y él es la persona de confianza de don Sebastián para recuperarlo.

En ese mismo momento comienza la aventura de Lorencito Quesada, que esa madrugada tomará un tren a Madrid para seguir la pista de la talla y encontrarse con situaciones a las que nunca antes se había enfrentado.


martes, 6 de agosto de 2013

Leviatán (Paul Auster)

A través del periódico Peter Aaron se entera de que una bomba ha volado en pedazos a un hombre en una carretera de Wisconsin. En un primer momento es difícil averiguar de quién se trata, dado que los restos mortales son escasos e irreconocibles, pero Aaron sabe que se trata de su amigo y escritor Benjamin Sachs. Antes de que el FBI resuelva el caso y publique su versión de la historia, Aaron decide escribir este libro para contar por qué sabe con certeza que es él, y qué le pasó para llegar a ese punto. 

Esta es la primera novela de Paul Auster que leo. Salvando algún fragmento suelto que he podido leer de vez en cuando, de algún texto que he escuchado de boca de alguien entusiasmado por sus letras, o de aquella excursión al centro para que me firmara un libro, es la primera vez que me asomo a las páginas de este autor. Y tendría que hacerlo más a menudo, o ponerme a ello, para poder hacerme una idea más global de los libros de quien fue galardonado en 2006 con el Premio Príncipe de Asturias.

Lo digo porque no sé si esta es una de sus mejores obras, sólo sé que la he leído muy recomendada porque tiene buena fama entre mis allegados. He estado pensando si escribir esto o no escribirlo, pero lo voy a hacer porque, al fin y al cabo, es la verdad: no me ha parecido una grandísima novela ni un estupendísimo libro (de ahí que quiera seguir indagando mucho más en las obras de este autor), pero tiene muchas cosas buenas, y de esas voy a escribir un poco más. 
  

viernes, 4 de enero de 2013

Mejor Manolo (Elvira Lindo)


Llevaba esperando este libro muchos años; me di cuenta cuando me enteré de que iba a publicarse. Pero resulta que a base de releer los libros anteriores de Manolito Gafotas, cosa que hago más que asiduamente, por capítulos, cuando no tengo nada que llevarme a los ojos o cuando, simplemente, quiero descansar de la vida, a base de eso, como digo, me había hecho a la idea de que Manolito estaba en mi vida de forma continua.

En Mejor Manolo Manolito es mejor, y es Manolo, porque ya es un poco mayor que en las anteriores entregas. Lo que le faltaba, porque si siempre tuvo una mente y una lengua por encima de su edad, verle crecer es constatar que hay personas muy infantiles por el mundo y muchos infantes que son más persona que muchos. Cosas de este mundo mundial, que nos regala paradojas así, supongo.

Con este libro me he reído menos que con los anteriores, pero que nadie se disguste, que es por una buena causa. Si con capítulos como Los cochinitos me duró la risa una semana, o con Manolito on the road fue cosa de unas 140 páginas (es continuo, sin parar, os lo prometo) la madurez de Manolito (ahora Manolo) me ha traído más que la risa, la sonrisa. La sonrisa cómplice de quien ve que, a los ojos de este niño, la vida sigue siendo irónica, bella en muchos momentos que, pese a todo, Manolito quiere atesorar porque en el fondo es un sensible, salada como lo es la vida de su barrio y muy inesperada. Científicos de todo el mundo siguen preguntándose la mitad de las cosas que a Manolito le suceden sin que él pueda hacer nada por remediar esos golpes de la vida, a veces graciosos, a veces no tanto.

Esta vez no es todo risa porque España está en crisis, y los García Moreno también, como los demás, aunque ellos llevan así mucho tiempo. Y si antes Manolito era un niño entre un millón, de una humildad que a muchos les parecería casi exótica hace una década, ahora Manolo es uno de cada cuatro niños nuestros, con unos padres que caminan a trancas y barrancas para ganarse el pan, unos ahorros en una entidad financiera que de segura no tiene nada, con un terreno que les pareció el futuro pero donde nadie construyó nada, un abuelo que se hace mayor... y una nueva hermanita de la que él, por supuesto, también es un poco responsable.

Y a los que hemos crecido con él pero a la vez nos hemos quedado en la infancia gracias a él se nos pone la sonrisa en la boca de forma inevitable. ¡Qué le vamos a hacer! Porque vida sólo hay esta, y aunque penurias haya muchas, no quisiera yo perder la mirada de Manolito, de Manolo, porque esa forma de ver la vida a través de sus gafotas me parece muy hermosa.

jueves, 20 de diciembre de 2012

En El Tiramilla... El anillo de Irina


¡¡Por fin ha llegado el día que llevaba tanto tiempo esperando!!


Hoy empieza la historia de mi colaboración con el El Tiramilla. Para ir abriendo boca os recomiendo El anillo de Irina, de Care Santos, un libro que me ha sorprendido y me ha hecho desear leer a los autores rusos como si no hubiera mañana. 

Podéis leer mi recomendación del libro aquí


martes, 27 de noviembre de 2012

El blog del Inquisidor (Lorenzo Silva)


Dicen que Lorenzo Silva fue de los primeros escritores españoles en tener un blog propio y que, pese a lo expuesto de la Red y que todo el mundo parece tener uno en estos tiempos, él sale siempre bastante bien parado debido, sin duda, a la calidad de su pluma. 

En El blog del Inquisidor Lorenzo Silva nos cuenta dos historias a la vez. Una es la de Teresa Valle de la Cerda, religiosa y objetivo de la Inquisición en el siglo XVII porque tuvo unos cuantos problemas con su confesor, pero esta sólo sirve de pretexto para todo lo demás. La segunda es la de Theresa y el Inquisidor, dos personas que se conocen por Internet, a través de un blog en el que éste último pretende contar una historia, la suya, usando como base lo sucedido a aquella monja. Theresa encuentra esta página y contacta con él, y al poco tiempo decide abrir otra bitácora en la que contar (no sabe bien a quién, o si alguien lo lee) la historia del Inquisidor. Así, en forma de "blog de papel", entrada a entrada, es como se desenvuelve este peculiar libro. 

Al principio de la novela Lorenzo Silva advierte que su labor ha sido, tan sólo, la de edición y traducción de lo que él encontró en Internet. Curioso, sin duda, y una de las razones por las que quise leer este libro, recomendaciones y préstamos a parte. Y he de confesar que logró engañarme, pero bien. He estado investigando sobre esta obra porque, si por mí hubiera sido, hubiera publicado en este blog lo que el autor dice al principio: que él no ha escrito nada, que solo recopiló. 

El punto de engaño fue tal (repito la palabra engaño no en sentido negativo, sino para haceros ver que me la dio con queso) que llegué a establecer una teoría según la cual era obvio que aquello no lo había escrito él, porque no se parecía en absoluto a nada suyo que yo hubiera leído antes. Y es que así es. En mi opinión podía no haberle salido tan bien la jugada si no se hubiera desprendido de algunas de sus mejores virtudes como escritor. 

Resulta que el Inquisidor es de palabra más bien enrevesada, nada sencilla, y que la historia del siglo XVII, narrada en una ocasión por la propia protagonista, no ayuda a simplificar el lenguaje. Theresa, por su parte, es mucho más fácil de seguir, pero un personaje mucho menos interesante. 

Es una historia que al principio no me cautivó; tardé en entrar en ella. Pero una vez metida en harina vi cómo la trama avanzaba y se hacía más ágil gracias a la estructura bloguera y a que muchas de las entradas transcriben conversaciones de messenger entre Theresa y el Inquisidor. Al final tuve que reconocer que me enganché en cierto punto de la historia y que la aventura de los dos personajes era digna de ser contada. 

Más información sobre este interesante experimento en la web de Lorenzo Silva (aquí). 


viernes, 16 de noviembre de 2012

1984 (George Orwell)

Llega un momento en la vida en que decides dejar de aplaudir los halagos de la gente hacia ciertas novelas y empezar a halagar tú misma con conocimiento de causa. Puede ser que te ocurra con el último éxito de ventas del que todo el mundo habla o con un clásico que se considera "imprescindible" en cualquier biblioteca y cuaderno de lectura. Cuando a mí me llegó ese momento fui a la estantería y cogí 1984, un libro que para mí era una recomendación y un regalo, lo leí y lo llené de post-it para poder volver a mis fragmentos favoritos en otro momento. He pensado que puede que a algunos de vosotros aún no os haya llegado el "momento crucial" con este libro (aunque estoy segura de que sí os habrá pasado con otros), así que reproduzco la sinopsis de la contraportada porque no quiero dar nada por sentado y porque las que yo he escrito eran largas, enredadas y tediosas . 

Londres, 1984: Winston Smith decide rebelarse ante un gobierno totalitario que controla cada uno de los movimientos de sus ciudadanos y castiga incluso a aquellos que delinquen con el pensamiento. Consciente de las terribles consecuencias que puede acarrear la disidencia, Winston se une a la ambigua Hermandad por mediación del líder O'Brien. Paulatinamente, sin embargo, nuestro protagonista va comprendiendo que ni la Hermandad ni O'Brien son lo que aparentan, y que la rebelión, al cabo, quizá sea un objetivo inalcanzable.

De todos los artilugios futuristas que salieron de la mente de Orwell allá por 1949, lo que más ha quedado en nuestra retina y nuestra memoria es la vigilancia de cada uno de los actos, movimientos y pensamientos de aquellas personas que vivían en ese Londres de 1984. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían los carteles que fueron colocados en cada rincón de la ciudad. La cultura televisiva ha hecho por dar a conocer este aspecto de la novela, pero son otros los que me han llamado la atención al leerla. Comentaré sólo tres, para no extenderme. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Los ojos amarillos de los cocodrilos (Katherine Pancol)


Cuando Antoine y Joséphine deciden que él hará la maleta y sus vidas seguirán caminos separados, es ella la que se queda al frente de una casa, sola, con dos hijas que criar (Zoé y Hortense) y una vida un tanto destartalada que no sabe cómo empezar a poner en pie. La relación con su madre no puede ser más desastrosa y su hermana Iris es para ella el ideal de la mujer que nunca pudo ser (casada con un millonario, ociosa, bella y querida por su madre). Pero Iris también tiene problemas y atraviesa momentos muy delicados en su matrimonio con Philippe, que ya no le hace el menor caso. Por ello Iris trama un plan para el que necesita la ayuda de Joséphine, un plan que le devolverá el cariño de su marido y que hará que su vida no sea tan... ¿vacía? 

Los ojos amarillos de los cocodrilos no es una novela ejemplarmente escrita: la prosa de Katherine Pancol es sencilla y se lee con asombrosa facilidad, pero no es magistral en este sentido. Es posible que los miles de ejemplares vendidos por doquier y la llamativa portada hayan hecho mucho por esta novela que, de otra forma, podría haber pasado inadvertida o haber sido encasillada en el género chick lit (al que yo creo que no pertenece), quién sabe...


jueves, 11 de octubre de 2012

Empecé pero no pude terminar... El Club Dante (Matthew Pearl)


Sintiéndolo mucho, y tras varias semanas de lectura infructuosa, página tras página, con tal de ver si la cosa mejoraba al avanzar la trama, he decidido dejar de leer El Club Dante pasada la mitad del libro. Tenía muchas ganas de entrar en esta historia de crímenes y misterio, compré el libro en la cuesta de Moyano con muchísima ilusión, soy una gran admiradora de la Divina Comedia de Dante y, además, quería conocer el círculo en el que se supone que se ambienta la novela: Boston, ambiente universitario de finales del XIX. Qué bien sonaba cuando abrí la novela por primera vez... 

... pero la abandono porque el autor va de un lado a otro sin explicación, no describe bien las situaciones por lo que es imposible imaginárselas (la escena tan pronto se sitúa en una sala como en la puerta de la casa, y tú ni te has enterado), los personajes (cuatro profesores de Harvard y un editor) son todos iguales, de forma que me ha sido imposible distinguirlos, y la trama no engancha. Lo que siento es que me he quedado sin saber quién es el asesino... quizá sólo por eso voy a dejar el marcapáginas puesto, por si un día me decido a ver cómo termina. 

lunes, 1 de octubre de 2012

El pintor de batallas (Arturo Pérez-Reverte)

Apartado de toda la gente posible Andrés Faulques, antes afamado fotógrafo de guerra, se dedica a llevar a cabo una obra final, quizá compendio de todas sus fotografías anteriores, o quizá justo aquello que sus anteriores trabajos no lograron plasmar: un enorme fresco circular en la pared de una torre, una gran y eterna batalla. Allí es donde recibe la visita de Ivo Markovich, alguien a quien en principio cree no conocer, pero a quien está íntimamente ligado. Mientras pinta, recuerda y conversa con Markovich, y rememora los momentos que pasó junto a Olvido Ferrara, la mujer a quien amaba cuando aún no había abandonado el oficio que le llevó a la fama. 

Encaré esta lectura con muchas ganas y puedo asegurar que, como de costumbre, Pérez-Reverte no defrauda. Detrás de esta singular trama se esconden tesoros que no pueden pasarse por alto, pero he decidido dejaros con buen sabor de boca, así que me reservo lo mejor para el final. 

Lo que menos me ha gustado de este libro puede ser entendido por cualquiera como una falta de cultura general por mi parte, pero es mi parecer. Muchísimos de los diálogos entre Faulques y Olvido Ferrara me parecieron excesivamente filosóficos, muy difíciles de seguir, algunos de ellos incluso incomprensibles. Doy por hecho que el problema es mío porque Pérez-Reverte es un académico y sus personajes no hablan por hablar, pero me ha fastidiado un poco perderme la mitad de la obra entre tanta metafísica. 

Las referencias a pintores y cuadros, que también eran muy abundantes e igualmente desconocidas para mí, me han parecido, sin embargo, toda una oportunidad para aprender. En el foro sobre Arturo Pérez-Reverte se puede encontrar una página dedicada a casi todos los cuadros mencionados en el libro, así como a las fotografías que Faulques tomó por obra y gracia de la pluma del autor. Si a esto le unimos que los libros de Historia del Arte están ahí para algo... pues al final aprendemos sin saberlo. 

Pero lo mejor de este libro, o lo que a mí me ha parecido más significativo, es la descripción de las guerras en Europa a finales del siglo XX, episodios espeluznantes de nuestra historia más reciente, violaciones masivas de derechos humanos hace dos décadas y a nuestro lado, algo que suena a chino si no conoces los hechos, o que parece de otro continente cuando descubres en qué fechas ocurrió. Y de eso Pérez-Reverte sabe un rato... Aunque horrorice al lector, aunque dé escalofríos al leerlo, aunque las fotografías sean de una crudeza tremenda, hay que conocerlo, hay que tenerlo presente, no nos podemos olvidar. Por eso alabo el gusto del autor cuando quiso poner ante los ojos de los lectores muchas de las cosas que él mismo ha vivido, porque es así como se ve la naturaleza humana, lo que ocurre en el mundo. 

Si tuviera que recomendar esta lectura a alguien sería a aquellos que buscan algo más profundo dentro de todos los libros del autor. No soy una experta en sus publicaciones pero creo que en este caso las enseñanzas son numerosas mientras que la "aventura" del protagonista acapara menos atención que en otras de sus obras (en El club Dumas, por ejemplo, seguíamos la pista a Lucas Corso en busca de un libro). La novela, si bien un poco triste en su conjunto, seguro que os deja con la boca abierta en más de una ocasión. Porque en  la guerra todo vale. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina)


Manuel. 35 años. Traductor simultáneo de profesión. Habitante del mundo nacido en Mágina, una ciudad del sur del país que bien podría ser la nuestra o ser la de al lado. Un baúl de recuerdos y fotos antiguas que conforman un pasado que comparte con Nadia sin que él lo supiera hasta hace un par de días, y una historia familiar que abarca un siglo (pasando por la guerra de Cuba, la guerra civil española y llegando a la Guerra del Golfo) y que narra, simultáneamente, la transformación de su ciudad natal con el paso de los años. Desde un piso de Nueva York ambos desgranan y se cuentan esta historia común, de la que también forman parte personajes del presente y del pasado, secundarios brillantes con vidas y personalidades peculiares y enriquecedoras. 

Cuando comencé a leer este libro, que venía tan recomendado que hasta me lo regalaron, no tenía muy claro si podría terminarlo. Efectivamente, no pude. La segunda vez que lo empecé, con más tiempo, vi cómo las páginas pasaban entre mis manos con mucha más facilidad que antes. El tiempo; acechando por los rincones y apresurando cada tarea. 



lunes, 7 de mayo de 2012

Lugares que no quiero compartir con nadie (Elvira Lindo)

Me ha parecido una pena tener que terminar este libro, la verdad. Pero hacía más de una semana que me quedaban diez páginas por leer, las diez páginas, aproximadamente, que dejo siempre para que un libro no se acabe. Hace más de una semana tenía excusa para no acabarlo (el tiempo, el tiempo) pero ayer alguien me dijo que debía acabarlo ya. Una pena. 


Ha sido una pena acabar este libro que, ni es una novela, ni es una guía de viaje. Creo que Elvira Lindo lo llama "paseo". Sí, eso debe ser, porque cuando hace unos minutos me he propuesto terminarlo, he cerrado el libro como si hubiera estado un rato fuera de casa, y en realidad sólo hacía siete minutos que lo había abierto. Seguramente sea un paseo, sí, por las calles de una ciudad harto conocida, harto descrita y escrita, leída, vista, comentada, e incluso soñada. Pero sin romanticismos, sin tópicos, sin amaneceres luminosos de madrugada, sino con frío polar en el invierno neoyorkino, con la sensación de soledad que sólo la mayor urbe del mundo puede dar, con la colleja de quien conoce que aquello no es un camino de rosas ni todo es como lo pintan. Pero también con la experiencia de quien pasa allí medio año desde hace tiempo y tiene una lista de lugares preferidos: restaurantes, cafeterías, pastelerías y hasta museos. 

Para quien haya ido la ciudad, para quien viva allí, para quien tenga un viaje planeado a la "gran manzana", este libro será de gran ayuda, seguramente. Para los que ni hemos ido, ni podremos ir (al menos en unos años) no molesta en absoluto no conocer esos lugares, sino que se disfrutan como si pudiéramos estar ahí, oliendo y comiendo lo que ella nos describe, sin que el libro cree frustraciones ni sensación de desorientación. Es un libro que se puede vivir sin haber pisado Nueva York en la vida, basta con acompañar a la autora por las calles de la ciudad. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

El club Dumas (Arturo Pérez-Reverte)


Es la primera vez que hablo de Pérez-Reverte en el blog, aunque no la primera vez que leo algo suyo. Encontré este libro en las estanterías de mi tío y fue toda una sorpresa porque, aunque venía tan bien recomendado como todo lo que leo últimamente, no tenía pensado leerlo de momento. Una vez que empecé, en cambio, no pude parar, y entre horas de Metro y de lectura en casa lo acabé en unos días. 

La historia de Lucas Corso, cazador de libros, atrapa desde el primer momento. Este peculiar personaje tiene la misión de comprobar la autenticidad de un manuscrito de Los tres mosqueteros de Dumas que perteneció a un conocido editor recién fallecido. Por otro lado, ese eje narrativo se entrelaza con el de otro libro, Las nueve puertas, un ejemplar prohibido que sobrevivió cuando su impresor fue quemado en la hoguera a mediados del siglo XVII. En esta aventura casi policíaca le acompaña Irene Adler, una joven tan familiar como esquiva, que promete sorpresas desde el principio. 

El libro me ha gustado mucho porque siempre disfruto enormemente de este tipo de novela de aventuras; aunque si he de decir la verdad confesaré que me encantan los libros, pero me gustan mucho más aún los libros que hablan de libros. En esos casos no puedo resistirme, ya me pasó con La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón y me ha vuelto a pasar con este. Aquí las menciones a editores, escritores, amantes de los libros, ejemplares antiguos y novelas varias son constantes, y eso es algo que yo encuentro tremendamente inspirador. Esos comentarios me hacen querer leer más porque me muestran que aún hay mucho papel donde no se han posado mis ojos, algo que ya siento a diario, pero que crece si me lo recuerdan. ¿Acaso no es esa una de las mejores cosas que podemos encontrar dentro de un libro?



lunes, 6 de febrero de 2012

Cinco horas con Mario (Miguel Delibes)


"Prendiste mi corazón, hermana, esposa, prendiste mi corazón en una de tus miradas, en una de las perlas de tu collar, y sí, todo eso estará muy bien, Mario, que no lo discuto pero dime una cosa, anda, por favor, ¿por qué no me leíste nunca tus versos ni me dijiste tan siquiera que los hacías? De no ser por Elviro, yo en la inopia, fíjate, pero es que ni idea, y luego resulta que hacías versos y Elviro me dijo que una vez dedicaste uno a mis ojos, ¡qué ilusión! Me lo dijo Elviro, ya ves, un día, sin venir a cuento, me dijo: "¿te lee Mario sus versos?", y yo en la luna, "¿qué versos?", y él, entonces, me lo dijo, te lo juro, "conociéndote no me choca que haya dedicado uno a tus ojos", que yo me puse colorada y todo, pero por la noche, cuando te los pedí, tú que nones, "debilidades, son blandos y sentimentales", que no sé a qué ton tenéis ahora tanta ojeriza a los sentimientos, hijo, que me sentó como un tiro tu desconfianza, para que lo sepas, y por más que insistí, que esos versos no eran para los demás, mira tú qué salida, como si se pudiera escribir para nadie".


Una vez que se ha ido todos los que quisieron despedirse de Mario y darle el pésame a ella, Carmen decide pasar la noche sola, velando a su difunto marido. Insisten en que no sea así, pero ella insiste más, hasta que puede pasar allí las últimas horas que podrá compartir con su compañero de vida. Cuando se ve libre de la presencia de tanta gente, Carmen comienza un monólogo sin fin en el que repasa la que fue su vida con su marido, que sigue vivo, en tiempo presente y de tú a tú, sin dejar un cabo suelto... ni títere con cabeza. Cinco horas de noche y de conversación, que no de diálogo, para contarle a Mario todo lo que no le contó en vida. 


jueves, 26 de enero de 2012

La flaqueza del bolchevique (Lorenzo Silva)

Después de mucho intentarlo, creo que ya estoy preparada para comentar algo acerca de esta historia que mi edición califica de "retrato de la pasión al límite"; o lo que es lo mismo, la historia de aquel que tiene un percance con el coche en la glorieta de Cibeles y decide hacerle la vida imposible a la que él considera la causante de todo, una tal Sonsoles. Mientras intenta poner su vida patas arriba descubrirá que Sonsoles tiene una hermana pequeña, Rosana. Y ¿quién quiere seguir persiguiendo a Sonsoles una vez que se ha conocido a la mujer más bonita de la tierra?

He leído este libro dos veces. La primera vez lo terminé el 12 de enero, y la segunda esta misma mañana, en el Metro, que es donde suelo acabar los libros de un tiempo a esta parte. Cuando un libro viene tan bien recomendado como éste me llegaba a mi, terminarlo es todo un reto, porque sabes lo que debería venir después: algo interesante que contar. En mi caso, el haberlo leído por primera vez igual que leo el resto de libros (unas páginas hoy, otras mañana) me impidió ver lo grande que era un libro tan pequeño. Cuando lo leí de nuevo, esta vez en tres días, casi de un tirón (teniendo en cuenta los "tiempos" que nos gastamos ahora) todo tuvo más sentido y pude comprender muchas más cosas. 


martes, 3 de enero de 2012

La novela en el tranvía (Don Benito Pérez Galdós)

El cuento de nunca acabar... comienza el año con una reseña especial. Se trata de un relato corto de don Benito Pérez Galdós (yo le añado el "don" por cuestiones largas de explicar) publicado en 1871. Cuenta la historia de un viaje en tranvía que pretendía ser un trayecto monótono entre dos puntos de la ciudad de Madrid, pero que finalmente se convertirá en algo muy distinto, casi subrealista, por obra y gracia del vaivén del tranvía y sus pasajeros. 

Este relato ha sido toda una sorpresa para mí. No me esperaba este regalo, eso para empezar, pero una vez leído he descubierto que tampoco esperaba esta trama en este autor. Ha sido todo un descubrimiento ver cómo un escritor del XIX experimenta de esta forma con el género de la narración corta. A día de hoy seguro que nos parece de lo más normal del mundo, pero quiero pensar que en 1871 no lo era. 

Como no podía ser menos, os recomiendo su lectura. Si queréis ver alguna otra cosa de don Benito Pérez Galdós, también he leído y reseñado Fortunata y Jacinta en este blog (pinchad aquí). 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Madame Bovary (Gustave Flaubert)

Hace unas tres semanas empecé a leer la historia de Emma Bovary porque hace mucho tiempo que se quedó en mi estantería sin tocar. Un comentario de alguien me hizo pensar en comenzar a leerla, y con ella seguí semana tras semana... 

Madame Bovary cuenta la historia de una mujer, Emma, y de todas las perdiciones materiales y físicas a las que se expone con tal de escapar del tedio de su vida. De esta forma, lo que vi del personaje al principio de la novela no tiene nada que ver con lo que vi al final, es como si se tratase de dos personas distintas. ¿En qué punto de la historia ella muta, literalmente, y casi sin explicación? Parece que en el momento de su boda con el señor Bovary. La niña que parecía dócil y apañada ansía los lujos que su matrimonio no puede proporcionarle, todo lo que ha leído en sus novelas se le antoja necesario para vivir, nada de lo que tiene le agrada ni le parece suficiente. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los gritos del pasado (Camilla Läckberg)


Segunda novela de esta serie de misterio firmada por Camilla Läckberg. La escritora Erica y el detective Patrik se enfrentan a un nuevo misterio en el pueblecito de Fjällbacka. Una joven es encontrada muerta en una parcela de tierra sobre el esqueleto de otras dos mujeres que desaparecieron en la zona veinte años atrás, y que parecen haber sufrido los mismos tormentos que ella. Con ello comienzan las sospechas, ¿se trata de un asesino en serie? ¿Quien le quitó la vida a las tres chicas es la misma persona? Con este suceso parece que el tranquilo pueblecito costero ya no lo es tanto... 

En esta novela he vuelto a encontrar los mismos ingredientes que en La princesa de hielo: misterio, entretenimiento y final imprevisible a causa de un descubrimiento que da un giro completo a las deducciones de policías y lectores. Es un libro sencillo, fácil de leer y de seguir, con la ventaja de que te engancha, aunque no sea por otra cosa que por adivinar el final de la historia. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

El bolígrafo de gel verde (Eloy Moreno)


Como una metáfora de un sentimiento, o como una crónica de nuestra propia vida. El bolígrafo de gel verde puede verse de ambas formas, a la vez o según el momento, dependiendo del párrafo, de tu estado de ánimo, del lugar en que te encuentras o de tu propia experiencia de vida. 

La persona (tan especial) que me lo regaló pedía una reseña a base de postdatas, sin presiones, lo dejaba caer. No me extraña, hasta yo la pedía, la sigo pidiendo y lo seguiré haciendo incluso después de publicar esta entrada. El problema es que cuando acabé de leer este libro no sabía cómo empezar ni qué decir. 

Una metáfora de un sentimiento. De la novedad que cualquier cosa introduce en el pasar monótono de los días.  De la ilusión por lo pequeño cuando lo más grande de nuestra vida fue tan grande, tan todo, que se perdió hace tiempo.

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